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ediciones contrabando
Poesía 7
24 x 16,5 cm; 84 págs.
Rústica cosido con solapas
ISBN: 978-84-944964-6-2
DL: V-1052-2016
PVP: 14 euros

Portada Hacía un ruido. Frases para un film político
Hacía un ruido. Frases para un film político
María Salgado

 

Hacía un ruido. Frases para un film político es un trabajo de recolección, observación, procesado y montaje de los trozos de frases y pedazos de sonidos emitidos por las ciudades del globo desde el convulso año de 2011. Desde diciembre de 2010 se encadenaron, primero en países del mundo árabe, después en otros países, revueltas populares, tomas de plaza masivas y protestas continuadas en el tiempo contra la falta de democracia, la oligarquía política, la corrupción y la injusticia social agravada por la crisis. Esta ola de revueltas no suele ser asociada con aquella ola de disturbios del año 2005 en las banlieus francesas, pero quizá sí puedan todas ellas hacer de señal de un cambio de época. La lenta formación de unas nuevas subjetividades que todavía están por definirse en un sentido u otro, su colisión con una cultura que tarda en acabarse, la pugna por existir y visibilizarse de una “figura de un pueblo”, el problema de la organización, el problema del amor, y la dificultad de acceso a la comunicación de la experiencia de todos estos problemas y acontecimientos, son algunos de los temas de este libro imposible.

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María Salgado. Madrid, 1984.
Poeta e investigadora. Trabaja con el lenguaje como material de textos, audiotextos y acciones. Recibió el doctorado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada leer más

 

 

 


Reseñas

 



 

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Es 1902. Hay una mujer que duerme con su nieta. Esa mujer que duerme con su nieta dormía con su abuela. Esa nieta que duerme con su abuela dormirá con su nieta en 1959. Es 1936 y hay gente que no hay. Hay muritos. En España era una dictadura en la que se podía entrar y salir perfectamente, dice. El marido de su hermana no sabe dónde hay dos hermanos suyos. Es 1941 y ahora hay un ciclón que rompe el cielo. No hay nada más que hacer que entrar en cama. No hay nada más que hacer que salir a rezar de la cama. Sale. Nace en 1984. Un año antes de 1985 su hija nace. Son los 90 luego. No es nada los 90, una revolución de nuevos ricos. Yo ya viví en los noventa el 0,7 y los cantautores y mi familia es anarquista y mira, no, ya el primer día vi que no, y todo eso que no es arte, que es política. Que no es cinismo, que entiéndeme, que lo normal. Es 1977 y su madre cree que tener consiste en pedir permiso para usar por ejemplo un tocadiscos. Se pone un diente de oro en cuanto tiene dinero para curar uno de carne. Se implanta uno de carne en cuanto se le rompe el de oro porque el diente de oro está ya muy marcado como de dónde vienes. Nunca fue suyo el diente. La cultura. Es 1956 cuando nace. Su marido es de Tánger pero Tánger no era de Marruecos cuando nace. Beben. Con un amigo del barrio de Tetuán que trabaja como chófer para un jeque. Con su mujer y su hija y su novio de su hija y el camarero y su mujer. El oro es de rumanos, dicen. El oro no es de Rumanía, dirían. Ahora es 2015. Hay gente que se va, pero luego extraña la vida social, los amigos, la familia. Yo no me voy. Para sentir que no me echan sino que yo lo elijo. Irme. Sale. En el 82 el futuro era ilusionante, hoy no me gusta lo que viene. Lo que viene me da miedo. Cuando Pablo Iglesias o Íñigo Errejón pronuncian la frase “no se puede ser demócrata sin ser antifascista” ¿qué significa? Digo de verdad, ¿qué significa? Cuando llega del Brasil el primer cadáver de la primera hermana que trae su primer y último sueldo en el bolsillo. Cuando se escucha la primera vez la música después de la guerra su hijo de su abuela que se mea. Cuando se acerca al molino donde está escondido su hermano de su abuelo que se caga del miedo. Cuando se brota su hermano de su abuelo que lo atan al suelo. Cuando le dice a su madre que es gay, que se queda sin ver. No te escucho porque ya estás clasificando. Yo soy una mujer y a mí no sé de qué me estás hablando. No es tan así. Yo vengo de otro mundo, otros valores. No entendéis nada, lo habéis tenido todo. Sólo es un diente, no soy yo. No es un diente solo, sólo soy yo que sufro del performativo. Me avergüenzo de amar. Me avergüenzo de no haber sabido hacerlo. Me avergüenzo de mi escritura. Me avergüenzo del ajuste entre mi vida y la escritura. O pluma. Significarse, tener miedo. No existir o insignificarse. Amar, escribir, significarse, no tener miedo, ¿son un poder etnógrafico, de género, de clase o de lenguaje?  

 

hay en Costa de Marfil quedan muy pocos leopardos
pero queda el recuerdo de esos animales
aunque el espíritu de la pantera es
algo distinto al animal físico, es
su arquetipo, no una
pantera sino
la pantera

hay la gente, no una gente. La gente es gente y hace como si
hacen como que no o como que sí, sobre todo hacen como si

hay kikos
hay militares
hay los amish
hay cristianos
hay reyes y reyes ex
hay el Estado Islámico
anoche a la Macarena una saeta y, al terminar, el cantaor: «¡vivan los maricones!» y la gente «¡viva!»

hay el espíritu de la gente que es
algo distinto del animal físico, es su
arquetipo, no una gente sino la gente
es la hora de la gente,
es el día de la emoción

y la gente «yo no soy Charlie»
y la gente «quie ren i den ti fi car nos, tieee nen un pro bleee ma»
y a un poli «no va a ejecutar órdenes para que a mí me echen»
y un poli «quitarme todo este mundo quitarme a la gente fuera                                                                                   fuera joder» y la gente dicen «una ideología» como mi madre decía «un                                                                                               marido»
y «me parece una provocación», dijo, «que vengan a una tierra                                                                      tan llena de misterio,
de belleza y tan marcada por la tauromaquia como Ronda»

la gente me cansa, me asusta la hojalata de la gente, sus guiños
en el pliegue de lo que soy igual a ellos, sus forro polar

todos lo mismo, me harta
no hay que hablar con la gente, hay que ser gente
me harta, todos lo mismo