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Libros de Autor
13 x 21 cm.; 114 págs.
Rústica con solapas
ISBN: 978-84-942292-1-3
Depósito Legal: V-846-2014
PVP: 12 euros

Portada Viaje en blanco y azul
Viaje en blanco y azul
Denise Blais

¿Seré la única que tiene fantasmas en su armario y detrás de la puerta de la cocina?
Poco a poco me voy haciendo amiga con ellos, ¡ya era hora!
Y, Usted, ¿Cómo se lleva con los secretos de familia?

 

Como obra migrante, Viaje en blanco y azul evoca aspectos positivos y negativos de ambos países, pero lo que vuelve con más frecuencia es el contraste entre la nieve en Canadá y el sol de España. Ese tema da lugar a uno de mis pasajes preferidos, un pasaje muy poético: “Expongo mi cuerpo-libro al pleno sol hasta que se sequen todas la páginas del frío libro de febrero, de la fiebre de febrero, hasta que las hojas se vuelvan árbol, hasta que la primavera triunfe sobre el invierno, hasta que los fantasmas se hagan amigos, hasta que la nieve se haga savia y jarabe de arce otra vez”.
Esta obra, con su título tan apropiado, constituye una contribución interesante a la literatura migrante de España y de Quebec. Annette Hayward

Todas las vivencias están reflejadas en su sensual narrativa, haciendo que nosotros, sus lectores, participemos también de esa intimidad que tan descarnadamente nos muestra. Sin pudor, sin engaños, sin fingimientos. Sentimos su cuerpo como nuestro y la acompañamos en el viaje. Mª Luisa Pérez Rodríguez

Viaje en blanco y azul traspasa la delgada película de la barrera idiomática para llevarnos por un país interior, un no lugar a la manera de Agustín Fernández Mallo, que habita en la imaginación/memoria de Denise Blais. Una travesía entre dos coordenadas que demarcan la sucesión infinita de puntos de una vida, dibujando la frontera entre sueño y realidad. David Trashumante

Leer Prólogo

 

Denise Blais nació en Quebec (Canadá) y vive en Valencia desde el año 1998.

Escribe en francés (su lengua materna), castellano e inglés; Viaje en blanco y azul se inspira en el ritmo interior y en lo que le rodea, la vida española y las constelaciones familiares. En el año 2001, recibe una beca del Conseil des arts du Canada como escritora. Publica varios artículos en francés y la novela, Le ciel non plus je ne pouvais pas le peindre. Participa en varios eventos de poesía, entre ellos, Escritores por Ciudad Juarez, Slam Poetry Valencia, Fishing Poetry, Vociferio y Perfopoéticas ¡Oh S. XXI! en la Casa-museo Blasco Ibáñez. En los últimos años, vuelve al teatro, creando y dirigiendo los espectáculos: ReconoSer y Mujer oiseau let me fly. 

Le encanta entremezclar los géneros. En algunas de sus obras los tres idiomas se funden y llegan a formar una sola y auténtica voz, la voz de la emoción. 

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Prólogo

  

Una quebequesa que vive en España desde hace más de quince años y que publica un libro en castellano, ¿es una autora quebequesa o una autora española? A decir verdad, las dos. Y también una autora canadiense. Además, la obra que Denise Blais nos ofrece aquí pertenece a una categoría que va creciendo hoy en día, y que se llama la literatura “migrante”. Los autores migrantes son los que han viajado, que han cambiado de país, y que escriben textos que aportan una nota nueva a la literatura de sus dos (o más) países. Son “ciudadanos del mundo”, en cierto modo, pero con raíces por lo menos en dos países. Un ejemplo muy conocido actualmente es Dany Laferrière, que nació en Haití, escribió su primer libro en Quebec, escribió otros tantos en Quebec y en Estados Unidos, y acaba de ser elegido a la Academia francesa.   

 La forma que adopta Viaje en blanco y azul es muy original. No pertenece a ningún género literario tradicional. Tiene una relación con el diario, claro, porque hay una narradora anónima que habla (salvo en los  capítulos “Desmontar” y “Deslindar”) en la primera persona, y que tendemos a confundir con la autora. Sin embargo, en vez de fechas como en un diario, hay subtítulos que anuncian el tema de los diferentes capítulos, como si fuera una novela. Pero no es una novela; no hay verdadera trama, no hay acción que progresa en el tiempo. Incluye de vez en cuando cuentos: o cuentos de hadas, o fábulas con una moraleja, a veces una parábola. El texto tiene también una relación con la autobiografía, porque la narradora revela poco a poco pormenores que parecen autobiográficos y que crean un ambiente de suspense. Pero no es una verdadera autobiografía. En realidad, pertenece a una tendencia muy moderna llamada “autoficción”, es decir una obra cerca de la autobiografía pero donde no es posible distinguir entre lo que es detalle autobiográfico y lo que es ficción. 

Esa obra está organizada según los temas anunciados por los subtítulos, pero avanza a menudo por asociación de ideas o monólogo interior, por el vaivén del pensamiento entre el pasado y el presente, entre lo presente y los fantasmas o traumatismos del pasado (asociados sobre todo con su padre y con su hermana mayor, tan idéntica a ella que parecían gemelas). 

Da un papel al azar, como al principio con el encuentro en el metro de un lápiz el día de los Reyes Magos. Sin embargo, es la pérdida de las “tarjetas que hacían de [ella] un inmigrante legal en España”, a consecuencia del robo de su cartera, que pone en marcha la crisis de identidad descrita en Viaje en blanco y azul. Sin tarjeta con su nombre y su NIE, la narradora se siente una “sin papeles”, “una doña nadie”, especialmente que ya estaba “en un estado de transición muy grande”. Se pregunta quién es, si está casada o no, si es española o no, traidora o no… 

Se trata, pues, de la dificultad de ser inmigrante, como el hecho, por ejemplo, de hablar castellano con un acento. Esta constatación me hace pensar en Régine Robin, una francesa que vive y escribe en Quebec, y que hablaba, en su novela La Québécoite, del problema de pertenecer a una “minoría audible”.

Es importante señalar que Viaje en blanco y azul es el primer libro de Denise Blais en castellano. Escribe en castellano, dice ella, porque ese idioma posee un ritmo más alegre “que late en [su] corazón”. Podemos ver en su texto la fascinación de una escritora que ha aprendido otra lengua y entiende sonoridades y matices que a menudo escapan a la atención del hablante nativo. Señala por ejemplo que en su país (Quebec, donde hablan francés), “planeta es femenino y leche, masculino”, pues se pregunta si eso cambia la actitud de los hombres hacia la leche y de la mujeres hacia el planeta. Los subtítulos que empiezan todos con “Des” (Desconocido, Desnudo, Desposada, etc.), y que son muy importantes para seguir la evolución de la narradora, revelan asimismo su fascinación con la lengua; además, la repetición del prefijo “Des” corresponde bien al intento de liberación (y de orden) que motiva la narradora.    

Como obra migrante, Viaje en blanco y azul evoca aspectos positivos y negativos de ambos países, pero lo que vuelve con más frecuencia es el contraste entre la nieve en Canadá y el sol de España. Ese tema da lugar a uno de mis pasajes preferidos, un pasaje muy poético: “Expongo mi cuerpo-libro al pleno sol hasta que se sequen todas la páginas del frío libro de febrero, de la fiebre de febrero, hasta que las hojas se vuelvan árbol, hasta que la primavera triunfe sobre el invierno, hasta que los fantasmas se hagan amigos, hasta que la nieve se haga savia y jarabe de arce otra vez”. Respecto a la intertextualidad, evoca sobre todo los nombres de escritores quebequeses como Émile Nelligan, Jacques Ferron, Anne Hébert, Félix Leclerc, Gilles Vigneault, y Noël Audet, pero también los de Shakespeare y del personaje Zenon de Marguerite Yourcenar, así como, de España, Federico García Lorca. Además, en un pasaje muy evocativo, habla del famoso arquitecto valenciano: “Cada tarde, a las dos, bajaré al río, que ya no es río, y besaré la tierra de España y la palmera de al lado de mi casa, hasta que los míos me perdonen de haber huido, hasta que los españoles me perdonen por no tener el mismo acento que ellos. Mientras tanto, […] andaré con esperanza, andaré hasta el otro lado de la ciudad donde Calatrava erigió un esqueleto que, como yo, se está secando los huesos al pleno sol de febrero”.

Esta obra, con su título tan apropiado, constituye una contribución interesante a la literatura migrante de España y de Quebec. 

Je souhaite au lecteur d’y prendre beaucoup de plaisir.  

Annette Hayward


Annette Hayward es profesora emerita de la Universidad Queen’s de Kingston (Canadá). Especialista de literature quebequesa, es la autora, entre otro, de La querelle du régionalisme au Québec (1904-1931): vers l’autonomisation de la littérature québécoise, libro que ganó en 2007 el Premio Gabrielle-Roy y el Premio del Gobernador General de Canadá.