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ediciones contrabando
Poesía 3
12 x 17 cm; 90 páginas
Rústica fresado con solapas
ISBN: 978-84-940861-7-5
DL: V-2612-2013
PVP: 12 euros (+gastos de envío)

Portada De Facto
De Facto
Sergio Pinto Briones

“Sergio Pinto Briones pone en juego el sentido último de la poesía y, sin duda, arriesga y termina triunfando”: con esas palabras Bruno Montané, el fundador del infrarrealismo y amigo de andanzas de Roberto Bolaño, declara su entusiasmo por el poeta visual chileno, heredero del concretismo y toda su irreverencia desacralizadora.

Accionar que se puede ver en De Facto, que es la suma de dos obras ya publicadas anteriormente: Barbaridades in situ, que es, según el poeta catalán Eduard Escoffet: “un nítido homenaje a los padres de la poesía, pero, por sobre todo, una apuesta por el ahora y por la densidad de discurso”, en el que “leer es despertar de nuevo”. Y por otra parte, integra también El balcón de la planta baja, una obra sobre la violencia de género. “La expresión poética se sostiene en la dimensión verbal ofreciéndonos algunos bellos ejemplos empíricos de cómo valerse de la dimensión visual sin caer en el mero experimentalismo, vacío y flaco de razones”, dice Clemente Padín.

Sobre De Facto, el poeta y artista visual Aldo Alcota afirma telúricamente: “Las ciudades arremeten con una avalancha visual de signos y el poeta trata de cogerlos con la mano. Se deletrean palabras con los ojos. Pinto Briones devora ciudades con destello de versos que a la vez, más que versos, son iconos o anuncios de una realidad desgarradora, neón que se damasquina en una puerta recién pintada”.

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Sergio Pinto Briones (Santiago de Chile, 1977). Poeta y artista visual. Reside en España desde el 2005 leer más

 

 

 

 


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PRECIPITARSE HACIA DE FACTO

 

Las ciudades arremeten con una avalancha visual de signos y el poeta trata de cogerlos con la mano. Se deletrean palabras con los ojos. Sergio Pinto Briones devora ciudades con destello de versos que a la vez, más que versos, son iconos o anuncios de una realidad desgarradora, neón que se damasquina en una puerta recién pintada. La palabra cae rendida a unos cimientos traídos desde las aguas turbulentas de un río. Ya lo advirtió Clemente Padín: “Hoy en día, con el advenimiento de los nuevos soportes, sobre todo de la computación, las formas y variedades de la poesía visual se han multiplicado. La poesía visual sigue siendo un arte de la palabra”. Padín es una de las figuras esenciales de la poesía visual,  del arte correo y de la experimentación que ha vivido la ruta poética a lo largo de este tiempo. 

Destaquemos que a mediados de los cincuenta y los sesenta del siglo pasado, se origina el arte correo y revistas que siguen el legado de las avanzada europea, pero agregando las densidades creativas de Latinoamérica (en las décadas anteriores, el Surrealismo ya había sido parte importante de las tantas propuestas poéticas del continente). La poesía concreta nace en Sao Paulo, Brasil, y destacan Décio Pignatari, los hermanos Augusto y Haroldo Campos, Wladimir Dias Pino, quienes promueven terminar con el verso y dan la bienvenida al ideograma, invocando a Apollinaire: “es necesario que nuestra inteligencia se habitúe a comprender sintético- ideográficamente en lugar de analítico-discursivamente”. Padín anima en Uruguay las publicaciones Los huevos del Plata y Ovum. En Chile, Guillermo Deisler y sus Ediciones Mimbre exponen su propuesta innovadora de ofrecer otros cauces al poema y continúa esta tarea en Alemania del Este.

Sergio Pinto Briones es próximo a todos estos flujos y es el relevo a una tradición fascinante de la visualidad en Chile, recordando los caligramas de Vicente Huidobro y sus poemas pintados, las intervenciones surrealistas de La Mandrágora y en especial de Jorge Cáceres, los artefactos y antipoemas de Nicanor Parra, la poética objetual de Juan Luis Martínez, la contorsión irónica de Rodrigo Lira o el delirio fotográfico de Diego Maquieira en Annapurna, presentado hace un año en la Bienal de Sao Paulo. 

El Libro De Facto es la suma de dos obras ya publicadas anteriormente de Pinto Briones: Barbaridades in situ y El balcón de la planta baja. Es la resonancia de un atributo circular que tiene encendida su ironía, su crítica social a través de la abreviatura extendida de la invención. Es un viajero que hizo de las calles de Barcelona el soporte para proyectar el signo insolente de un mundo confuso. En Valencia hará lo mismo, sin perder esa fuerza arrolladora de una iconografía subversiva de la letra.    

Todo lo que ha venido desde la poesía visual, esa elaboración y exploración de darle un traje espacial a la palabra, salir de la tradición hacia nuevos planetas del Verbo, proviene de un lanzamiento de dados al abismo, Golpe de dados de Stéphane Mallarmé, junto con las aspiraciones de Rimbaud de ser “absolutamente moderno”, pasando al siglo XX con Marinetti, Apollinaire y su manifiesto poema L’Antitradición futurista junto con sus caligramas y la llegada de Huidobro a coger con alucinación ese mismo cetro, el Transiberiano de Blaise Cendrars junto con la pincelada de Sonia Delaunay, la dentadura caníbal de Picabia y el golpe dadaísta, Louis Aragon matando vocales, el Surrealismo al servicio de la revolución, Oquendo de Amat (porque mis ojos eran niños) Josep Maria Junoy, Joan Brossa, Mário Cesariny, António Pedro, Robert Filliou, Silvestre Pestana, etc. O si hubiera un antes de antes, es el cuadro negro de Robert Fludd en el siglo XVII aparecido en su Tractatus y que tiende un hilo a las páginas dementes de Lewis Carroll en el XIX. Para la poesía concreta había cuatro pilares fundamentales: James Joyce, E.E.Cummings, Mallarmé y Ezra Pound (su teoría del ideograma). La A de Brossa es una vela en un alfabeto oscuro.

La poesía experimental de Sergio Pinto Briones le permite perforar paredes que se niegan a ser derrumbadas. La palabra toma impulso y la caída altazoriana la hace él y los que leen su libro:“(en estas páginas el lector podrá terminar la historia)”. Hoja en blanco para dibujar un piano espiritual. Un Pozo, un objeto poema2, la más directa representación del lenguaje: profundo, pero a la vez iluminado por el médium del ingenio. Después de la caída, el humor parriano y la cantata en un idioma nunca antes escuchado. Porque aun no está terminado el puzzle. ¿Alguien se atreve?     

 

Aldo Alcota, Valencia, octubre de 2013.